¿Por qué soy tan sensible a los ruidos?

La sensibilidad al ruido puede afectar tanto a personas con pérdida de audición como a quienes tienen una función auditiva normal. Sepa a qué se debe y cómo enfrentarla.

¿Qué es el «reclutamiento»?

Las células ciliadas que se encuentran en el oído interno pueden dejar de funcionar y posteriormente morir, debido al desgaste natural que implica el paso de los años, la exposición a ruidos fuertes, ciertas enfermedades infecciosas, la herencia genética y/o algunas medicaciones tóxicas para el sistema auditivo. Como consecuencia, se produce una hipoacusia de tipo neurosensorial sin posibilidad de recuperación.

Sin embargo, no todas las células ciliadas se pierden al mismo tiempo. Algunas siguen funcionando bien y detectan ondas sonoras. Y cuando el sonido que llega es de mayor intensidad, se desencadena en las células vecinas sanas una respuesta más contundente que la normal, de modo que los sonidos fuertes resultan más estridentes e irritantes. Este fenómeno se conoce con el extraño nombre de «reclutamiento», ya que para compensar las estructuras dañadas la cóclea “recluta” a las células ciliadas contiguas que aún funcionan.

El reclutamiento es un fenómeno paradójico. Las personas con este problema tienen dificultad para oír los sonidos de baja intensidad pero sienten incomodidad incluso con un nivel de volumen ligeramente alto. Como ejemplo: Una persona hipoacúsica con reclutamiento no oye si se le habla a un nivel de intensidad normal o bajo, pero si se eleva ligeramente la voz puede reaccionar con vehemencia, tal vez tapándose los oídos o respondiendo: “dejá de gritar”.

No toda pérdida de audición tiene reclutamiento. Este fenómeno ocurre solo en las hipoacusias neurosensoriales ocasionadas por lesión en las células ciliadas de la cóclea. Por lo tanto, si la deficiencia auditiva tiene otro origen puede no experimentarse esta condición.

¿Cómo se trata la pérdida de audición con «reclutamiento»?

En el caso de una deficiencia auditiva con reclutamiento, los audífonos digitales de hoy en día pueden mejorar el problema al comprimir los sonidos en el rango específico de las molestias. Es poco probable que los modelos de gama baja sean de mucha ayuda, ya que no tienen tantas bandas de compresión para ajustar y no se puede restaurar adecuadamente la audibilidad.

La clave es contar con un fonoaudiólogo capacitado que indique los audífonos más apropiados y los ajuste a las necesidades y circunstancias individuales.

«Hiperacusia», otro tipo de sensibilidad a los sonidos

La «hiperacusia» es un trastorno que surge de un problema en la forma que el centro de procesamiento auditivo en el cerebro percibe el ruido. Es una disminución de la tolerancia a la mayoría de los sonidos cotidianos y naturales del ambiente, que a menudo puede causar dolor y malestar. Las personas tienen un malestar anormal ante sonidos que no son altos para otros, por ejemplo: el ruido del agua corriente de una canilla, caminar sobre las hojas, el sonido de la vajilla, la bocina de los autos, el crujido de un papel, una frenada. Aunque todos los sonidos pueden ser percibidos como demasiado altos, los de frecuencia aguda pueden ser muy problemáticos.

En algunas individuos la disminución de la tolerancia a los sonidos puede tener un impacto muy fuerte en sus vidas, haciéndoles muy difícil y a veces imposible funcionar diariamente en un entorno con todo el ruido ambiental. Y es posible que ocasione un serio desgaste emocional y psicológico con episodios de depresión, ansiedad, estrés o ataques de pánico.

Algunas formas en que las personas expresan este problema incluyen: “me duelen los oídos cuando estoy expuesto al sonido”, “mis oídos son muy sensibles a los sonidos” o “cuando estoy en un entorno ruidoso, experimento una sensación molesta en mis oídos.

La «hiperacusia» aparece por lo general en personas normoyentes o con audición levemente disminuida; más raramente en deficiencias auditivas moderadas. A menudo se asocia con tinnitus (zumbidos en los oídos).

La causa más común es el daño al oído interno debido al envejecimiento o a la exposición a ruidos fuertes, o también como consecuencia de una lesión traumática en la cabeza. Con menor frecuencia, puede ser el resultado de una extensa lista de trastornos, entre ellos: la enfermedad de Ménière, la enfermedad de Lyme, el hipotiroidismo, las migrañas, el trastorno de la articulación temporomandibular (ATM) o una reacción adversa a un medicamento.

¿Cómo se maneja la «hiperacusia»?

Muchas personas que padecen hiperacusia usan tapones para los oídos, auriculares u otros dispositivos para bloquear los ruidos molestos, o bien se mantienen alejadas de las situaciones sociales donde puedan encontrarse con sonidos incómodos. Aunque esto puede parecer una precaución de sentido común, por lo general suele empeorar el problema. A medida que se va evitando el sonido, el entorno es más silencioso y el sistema auditivo se vuelve más sensible debido a esa falta de entrada de sonido.

Si bien no existe una cura para la hiperacusia, la buena noticia es que hay maneras de lograr que este trastorno sea más tolerable. El tratamiento que ha demostrado ser más efectivo es la llamada terapia de sonido, un proceso de reentrenamiento del cerebro y del sistema auditivo para acostumbrarse a los sonidos cotidianos. El tratamiento implica el uso de un dispositivo generador de ruido que se usa detrás de la oreja de manera similar a un audífono, y que puede, con el tiempo, reducir la sensibilidad a los sonidos. Es aconsejable encarar una terapia psicológica para manejar la ansiedad y los miedos vinculados con la hiperacusia.

Para que su sensibilidad a los ruidos sea tratada adecuadamente busque la opinión especializada de un médico otorrinolaringológico, quien indicará las medidas oportunas que mejoren sus experiencias auditivas.

Fuentes

Healthy Hearing – 9/12/19

Centro de Acúfenos Buenos Aires

Centro Dr. Héctor Ruiz – Garganta, Nariz y Oído

C. E.O.R.L. – Dr. Roberto Mazzarella

AARP (American Association of Retired Persons) – 7/05/20

The Hyperacusis Network

British Tinnitus Association

IOM (Instituto de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello de Madrid)

Hearing Loss Association of North Carolina

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