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La importancia de los controles auditivos antes del inicio escolar: una decisión preventiva clave 

Introducción: 
Cuando comienza un nuevo ciclo lectivo, la atención suele centrarse en útiles, organización familiar y adaptación escolar. Sin embargo, existe un aspecto esencial para el aprendizaje que muchas veces pasa inadvertido: la audición. 

Escuchar bien es fundamental para aprender. En la etapa preescolar y escolar, gran parte de la información que se transmite en el aula se recibe por vía auditiva: explicaciones de los docentes, consignas, lectura en voz alta e intercambios con pares. Si el acceso al sonido no es adecuado, el niño puede perder información relevante sin manifestarlo de manera explícita.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que muchos niños con pérdida auditiva no reciben diagnóstico ni acceso oportuno a los servicios necesarios. Asimismo, la American Speech-Language-Hearing Association (ASHA) señala que dificultades auditivas no identificadas pueden asociarse a bajo rendimiento académico, problemas de atención, fatiga escolar e interpretaciones erróneas como “problemas de conducta”.

Con frecuencia, el niño no dice que “no escucha”: simplemente parece distraído, pide reiteraciones o responde de manera inadecuada. Por eso, la detección temprana es clave.

En esta línea, una encuesta reciente de la ASHA a profesionales de la comunicación reportó un aumento en las derivaciones de niños pequeños por dificultades en el habla, el lenguaje y la audición, así como más casos de pérdida auditiva que habían pasado desapercibidos previamente. Estos datos refuerzan la importancia de no demorar la consulta ante señales de alerta. 

Audición, lenguaje y aprendizaje 
El lenguaje se desarrolla a partir de lo que el niño oye. Para adquirir vocabulario, estructurar oraciones y avanzar en lectura y escritura, es indispensable acceder con claridad a los sonidos del habla. 

  • Una dificultad auditiva no identificada puede generar: 
  • Retraso en el desarrollo del lenguaje 
  • Alteraciones en la pronunciación 
  • Dificultades en la comprensión 
  • Bajo desempeño académico 
  • Mayor esfuerzo y cansancio en el aula 

Además, la audición cumple un rol central en el desarrollo social y emocional. Escuchar permite interpretar normas, respetar turnos de conversación y comprender matices emocionales. Cuando existen dificultades auditivas no diagnosticadas pueden aparecer inseguridad, frustración o aislamiento. 

Señales de alerta: ¿cuándo consultar? 
Padres y docentes cumplen un rol fundamental en la detección temprana. Algunas señales que requieren atención son: 

  • Solicita reiteración frecuente (“¿qué?”). 
  • Parece distraído en clase. 
  • Tiene dificultades para seguir consignas orales. 
  • Aumenta el volumen de dispositivos electrónicos. 
  • Presenta dificultades en el lenguaje o la pronunciación. 
  • Se fatiga en ambientes ruidosos. 

Las pérdidas auditivas leves o unilaterales pueden pasar inadvertidas en situaciones individuales, pero evidenciarse en aulas con ruido de fondo. 
Ante uno o más de estos signos, se recomienda realizar una consulta pediátrica y una evaluación audiológica. 

¿Por qué evaluar antes del ingreso escolar? 
Aunque la pesquisa auditiva neonatal es obligatoria, no garantiza que la audición permanezca intacta a lo largo del tiempo. Otitis recurrentes, factores genéticos de aparición tardía, exposición a ruidos intensos o medicación ototóxica pueden afectar la audición posteriormente. 

Organismos como UNICEF y la Organización Mundial de la Salud recomiendan el seguimiento auditivo durante la infancia. 

Realizar el control antes del inicio escolar permite: 

  • Confirmar un adecuado acceso al sonido 
  • Detectar pérdidas leves 
  • Intervenir de manera temprana 
  • Garantizar igualdad de oportunidades en el aprendizaje 

¿Cómo se realiza el control? 
En la mayoría de los casos, el pediatra indica estudios auditivos como parte del control previo al ingreso escolar solicitado por la institución educativa. 

La batería más frecuente incluye: 

  • Audiometría tonal, para determinar umbrales auditivos. 
  • Logoaudiometría, para evaluar la detección y comprensión del habla. 

Según los resultados, puede indicarse interconsulta con el otorrinolaringólogo. La indicación de estudios es siempre individualizada. 

Una decisión preventiva 
Al igual que los chequeos pediátricos y oftalmológicos, el control auditivo debería formar parte de la rutina de salud, antes del inicio escolar.  

Escuchar bien no es solo percibir sonidos: es poder aprender, comunicarse, participar y desarrollarse con confianza. 

Incorporar el control auditivo previo al comienzo de clases es una decisión preventiva que favorece el bienestar y las oportunidades de cada niño. 

Fuentes: 

  • MAH (2020, 9 de marzo). ¡Atención a los signos de alerta de las hipoacusias infantiles! https://www.mah.org.ar 

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