Cuando los sonidos comunes son insoportables

La mayor parte de los pequeños sonidos cotidianos pasan desapercibidos para el oído humano: alguien que mastica y traga, el golpeteo de los dedos sobre una mesa, el clic de los bolígrafos, el tintineo de los cubiertos. Sin embargo, para las personas que padecen misofonía esos sonidos pueden resultar intolerables

Te explicamos este extraño trastorno.

¿Qué es la misofonía?

Misofonía significa literalmente «odio al sonido», pero en realidad no es aversión al sonido sino a la persona que lo emite. Es una condición por la cual un individuo tiene asociaciones fuertes y negativas ante quienes emiten ciertos sonidos o estímulos específicos que no son intensos. Al escuchar esos sonidos desencadenantes, se experimentan diversas respuestas emocionales, cambios fisiológicos y de conducta.

Es un trastorno poco conocido pero común, ya que diferentes estudios estiman que lo padece entre el 15% y el 20 % de la población. Tanto hombres como mujeres pueden desarrollarlo a cualquier edad, si bien lo más común es que los síntomas aparezcan al final de la infancia o a comienzos de la adolescencia, y muchas veces empeora con el tiempo.

¿Qué causa la misofonía?

Se desconocen las causas exactas de la misofonía, pero es probable que influyan una combinación de factores neurológicos (relacionados con el cerebro), genéticos y psicológicos. 

¿Cuáles son los disparadores más comunes?

Los sonidos que desencadenan las reacciones adversas suelen ser tan normales y habituales como los producidos por otras personas al masticar, beber, sorber, respirar, toser, mascar chicle, rechinar los dientes, golpetear con los dedos sobre una mesa, etc. También pueden ocasionar molestias sonidos repetitivos como el del limpiaparabrisas, el reloj o el presionar las teclas de la computadora.

¿Cómo se manifiesta la misofonía?

Cuando la persona que sufre este trastorno se expone al o a los sonidos desencadenantes, pueden experimentar:  

Reacciones emocionales: molestia, irritabilidad, disgusto, rabia, ira, ansiedad, etc. Esas respuestas pueden ser tan intensas que conduzcan a un deseo de huir del sonido estresante o a querer atacar a quien lo produce. 

Cambios fisiológicos: aumento del ritmo cardíaco, sudoración, tensión muscular, vómitos, entre otros.

Impacto negativo en la vida diaria: afecta de manera significativa el bienestar y la calidad de vida, e interfiere en la capacidad de vivir normalmente la vida. Puede dificultar las relaciones interpersonales y provocar retraimiento social.

Las reacciones pueden variar en intensidad, tanto es así que algunas individuos experimentan solamente molestias e irritación, mientras que otros se enfurecen. La sensación negativa se inicia cuando sobreviene el sonido estresante pero perdura después de la exposición. Con el tiempo, también se puede reaccionar a desencadenantes visuales. 

“La misofonía es más que simplemente molestarse por ciertos sonidos, se trata de sentirse atrapado o impotente cuando no es posible escapar de esos sonidos y perderse cosas por eso. Es notar que algo anda mal en uno por la forma de reaccionar a ciertos sonidos, pero también por no poder hacer nada al respecto” (Jane Gregory, Universidad de Oxford, Reino Unido).

¿Cómo puede controlarse la misofonía?

No se han encontrado aún medicamentos ni tratamientos específicos. Pero ciertas terapias y estrategias de afrontamiento pueden ser de ayuda para controlar mejor los síntomas y reducir el efecto de los desencadenantes. Por ejemplo: 

  • Someterse a una terapia cognitivo-conductual para replantear los pensamientos y emociones relacionados con los sonidos detonantes.
  • Iniciar una terapia sonora para mejorar la tolerancia a los sonidos perturbadores.
  • Establecer áreas tranquilas o seguras dentro de la vivienda donde nadie haga los ruidos estresantes.
  • Hacer cambios en el estilo de vida (actividad física regular, dieta saludable, dormir lo suficiente,). 
  • Practicar técnicas de reducción del estrés como atención plena (mindfulness) y ejercicios de respiración profunda 
  • Escuchar música, sonidos relajantes o ruido blanco.
  • Usar tapones para los oídos o auriculares con cancelación de ruido para cuando se esté expuesto a los sonidos desencadenantes.
  • Solicitar cortésmente que se detenga la persona que emite el sonido.

 

Si sospecha que usted o un ser querido tiene misofonía, lo mejor es consultar a un médico para que lo someta a una evaluación exhaustiva de los síntomas e historial médico y arribe al diagnóstico adecuado. Con el apoyo y las estrategias adecuadas, es posible gestionar los desafíos de la misofonía y vivir una vida plena y productiva.

Fuentes:

Medical News Today: “What is misophonia?”. By Danielle Dresden. Medically reviewed by Timothy J. Legg, PhD, PsyD. Updated on November 10, 2023

Medical News Today: “Misophonia: Why some people are averse to chewing, tapping, and other sounds”. By Zia Sherrell, MPH. Medically reviewed by Vara Saripalli, Psy.D. Updated on February 17, 2023.

Health: “What Is Misophonia?” By Lindsay Curtis. Medically reviewed by Michael MacIntyre, MD. Published on June 14, 2023.

Neuroscience News: “Nearly 1 in 5 Adults May Have Misophonia, Experiencing Significant”. March 23, 2023.

Healthline: “Understanding Misophonia: When Everyday Sounds Cause Distress”. By Julie Ryan Evans. Medically reviewed by Marc S. Lener, MD. Updated on March 14, 2023

WebMD: “What Is Misophonia?”. Written by WebMD Editorial Contributors. Medically Reviewed by Nayana Ambardekar, MD. December 18, 2022.

Centro de Acúfenos Buenos Aires: “¿Qué es la Misofonía?” 

Blog Salud MAPFRE: “Misofonía o sensibilidad auditiva: todo lo que debes saber”. Por Psic. Elena Mató. Diciembre 15, 2021